A R T Í C U L O S_

 

LA GRAN PIRÁMIDE

La Gran Pirámide, la primera de las Siete Maravillas del Mundo, la más antigua de todas ellas y única superviviente en la actualidad. Napoleón dijo a sus soldados: ¡Desde la cumbre de estas pirámides, cuarenta siglos os contemplan!. Y eso si consideramos que la Pirámide tenga "sólo" cuarenta siglos…
INTRODUCCIÓN
La Gran Pirámide sigue siendo el monumento religioso más importante de todos los tiempos. Es la mayor de las tres que se extienden en la llanura de Guiza, cerca del actual Cairo. Tuvo una altura de 146,6 metros en su origen. Ocupa una superficie de 53000 metros cuadrados (8 campos de fútbol). Hasta el s. XIX fue el edificio más alto de la Tierra. De lado mide unos 230 metros. En su construcción se calcula que se emplearon entre 2,3 y 2,5 millones de bloques de piedra, todos los cuales están tallados con precisión óptica y oscilan de media entre las 2 y 2,5 toneladas de peso, lo que no quita que también los haya de 60 tn. Las juntas entre los bloques son tan exactas que no es posible introducir una hoja de cuchillo entre dos de ellos. En su mayoría se empleó la piedra caliza, pero también el duro granito. Toda esta mole se asienta sobre una plataforma nivelada artificialmente, con errores mínimos que no alcanzan los 2,5 cm en algunos puntos, lo que no deja de constituir un auténtico logro incluso para nuestra época. Contiene más mampostería que el conjunto de las catedrales, iglesias y capillas construidas en Europa durante la Edad Media.
Cuando se observa desde cierta distancia la Pirámide, ésta da la impresión de haberse mantenido incólume ante el paso del tiempo. Pero de cerca pueden verse los daños sufridos a lo largo de los siglos. De la cúspide se quitaron alrededor de una docena de capas. La Pirámide tenía originalmente un revestimiento de placas de caliza pulida, es decir, que era lisa y no se veían los 203 escalones que vemos hoy. Su pulimento era tan perfecto que fue denominada la luminosa. La Gran Mezquita de El Cairo se construyó casi en su totalidad con el revestimiento de la Gran Pirámide. Los árabes entraron en su interior en busca de tesoros y provocaron más destrozos. Finalmente se convirtió en una cantera para puentes, casas, muros y demás edificios de los alrededores de Guiza y El Cairo.
RECORRIDO POR EL INTERIOR
En la cara norte, a unos 17 metros de altura, se encuentra la entrada que hoy emplean los visitantes y que fue abierta por el árabe Abdullah Al Mamún. Ésta es una entrada artificial. La original se sitúa unos 27 metros más arriba. Si entramos por su entrada original comenzaremos bajando por un estrecho corredor (apenas sobrepasa el metro de ancho y 1,22 metros de altura ) con 26º de inclinación que desciende primero a través de la albañilería de la pirámide durante 28,8 metros y después continúa bajando otros 30,3 metros a través de la roca natural sin desviarse más de un centímetro en su ángulo hasta que se llega a la Cámara Subterránea, habitáculo que sobrepasa ligeramente los 3 metros de altura y con unas dimensiones de 14,5 metros de largo por 9 metros de ancho. En su pared sur hay un corredor que tras escasos metros finaliza sin llegar a ningún objetivo aparente.
Por ese mismo corredor por el que hemos bajado, y antes de penetrar en el suelo, se abre un corredor ascendente, de nuevo estrecho y agobiante, de 1,05 metros de ancho y 1,20 metros de alto, también de 26 º y de 40 metros al final del cual se nos ofrecen tres alternativas: un pozo que nos volverá a llevar a la Cámara Subterránea; un camino en horizontal que nos conducirá hasta la Cámara de la Reina; y un camino ascendente que nos lleva hasta la Gran Galería, un pasaje impresionante que se encumbra hasta los 8,74 m de altura, y que tiene una longitud de 47 metros. Tras haber ascendido por un pasaje muy estrecho, llegar de pronto a la Gran Galería supone como poco un alivio y el anuncio de que nos dirigimos hacia un lugar importante dentro de la Pirámide.
Poco antes de penetrar en la Cámara del rey la altura baja considerablemente, siendo necesario prácticamente arrastrarse para poder entrar. La Cámara del Rey es el Sancta santorum de la Gran Pirámide. Sobre la Cámara del Rey hay cinco cámaras de descarga, con la función de contrarrestar la presión de la masa de piedra que se eleva sobre ella, y arriba del todo las piedras están colocadas en forma de techo inclinado con el mismo fin de distribución del enorme peso de arriba.
La Cámara del Rey está construida enteramente en granito rojo, mide 10,5 m de largo y 5,82 de altura. El techo está sellado con nueve grandes planchas de granito, cada una de más de 5,5 metros de largo, que pesan unas 400 toneladas en total. Esta habitación es impresionante por su simplicidad y resonancia. Dentro se encuentra el austero Sarcófago de granito que los egiptólogos consideran contenía la momia de Keops. Petrie notó que el Sarcófago era más ancho que la puerta de acceso a la Cámara y por lo tanto tuvieron que colocarlo en su lugar mientras se construía la Pirámide.
La Cámara de la Reina, así llamada por los árabes, no era en realidad para el entierro de una reina. La egiptología oficial supone que contenía una estatua ka del rey, que estaría en un nicho de repisa, de 4,7 metros de altura que se encuentra en la pared este de la Cámara. Las paredes y el techo inclinado de esta cámara son de piedra caliza. Esta habitación se encuentra exactamente en el eje central este-oeste de la Pirámide.
De las Cámaras del Rey y de la de la Reina salen dos estrechos conductos de cada una de ellas de los que no se sabe exactamente cuál era la función. Lo interesante es que un conducto de la Cámara de la Reina apunta hacia la Osa Menor y el otro hacia Sirio. Los conductos de la del Rey apuntan hacia Alfa Draconis, la estrella polar de los egipcios y hacia la constelación de Orión. Esto no es ninguna casualidad. Orión era la constelación relacionada con el dios Osiris; y Sirio, a la que los egipcios llamaban Sothis, se relacionaba con Isis, tratándose de una estrella importantísima en nuestro sistema estelar y siendo la estrella más brillante del universo.
ASPECTOS INTERESANTES
La Pirámide tiene sus cuatro caras orientadas casi exactamente hacia los 4 puntos cardinales. El error cometido es mínimo.
El meridiano que atraviesa la meseta de Guiza divide los mares y los continentes en dos partes iguales. Ese meridiano es a su vez el meridiano norte-sur más largo de todos, y constituye el punto de referencia para medir las distancias longitudinales en cualquier punto del globo terrestre.
Si se extienden imaginariamente las diagonales que parten de las esquinas noreste y noroeste de la Gran Pirámide, el triángulo resultante que forma con el Mediterráneo abarca exactamente toda la zona del delta del Nilo. La Pirámide es pues el vértice exacto de ese delta.
El inglés John Taylor descubrió que al dividir el perímetro de la pirámide por el doble de su altura se obtenía el número irracional Pi (3,1416...). Es decir, que la altura de la Pirámide ofrecía la misma relación que el radio del círculo con la circunferencia. Esto implica que los constructores de la Pirámide tenían un conocimiento matemático prodigioso, pues se creía por entonces que el número Pi había sido descubierto en el siglo VI de nuestra era por el sabio hindú Arya-Bhata.
En 1964, para el lanzamiento de satélites, la Unión Astronómica Internacional tuvo que revisar la longitud del metro fijada en París en 1875 (que era la cuadragésimo-millonésima parte del meridiano terrestre) y ocurrió que el metro era en realidad algo mayor de lo que hasta entonces se creía, resultando ser de 1,047901 metros. Pues bien, esta nueva medida más perfecta del metro ya aparece reflejada en la Cámara del Rey, en una medida conocida como Codo Real, y que equivale exactamente a la mitad de un metro astronómico.
El argentino José Álvarez López demostró que la Gran Pirámide era la representación de un esquema decimal del Sistema Solar. Dedujo que la altura del monumento debía ser la millonésima parte de la distancia de la Tierra al Sol, pero medida desde los límites de la atmósfera. A su vez dedujo que la base de la Pirámide representaba la diezmilésima parte de la superficie de la Tierra.
En las postrimerías del Siglo II a.C. alguien dijo al gramático griego Agatárquides de Gnido que la longitud de la base de la Gran Pirámide era exactamente una octava parte de un minuto de un grado de la circunferencia de la Tierra. Los egipcios pues, no sólo sabían que la Tierra era un globo, sino que conocían su tamaño con un margen de error de unos cuantos kilómetros.
El Sarcófago de la Cámara del Rey viene a ser un atlas del Sistema Solar, en el que se presentan una serie de medidas que coinciden exactamente con infinidad de datos astronómicos. Por ejemplo, el peso de la Tierra, el de la Luna, el del Sol en relación a la
Tierra. También aparece el radio polar de nuestro planeta. La Gran Pirámide está ubicada sobre el paralelo 30, el cual es la doceava parte de un círculo, o sea, que ha sido colocada de tal manera que quepa siempre debajo de un signo exacto del Zodiaco. Este hecho hace que no le afecte la precesión de los equinoccios durante muchos miles de años (el movimiento de precesión es debido al temblor del eje de la Tierra, que ocasiona el cambio de su posición con respecto a las estrellas, un grado cada 72 años y un círculo completo cada 26000 años).
Las medidas de la Pirámide están armonizadas de una manera misteriosa. Multiplicadas, divididas, potenciadas o radicadas por el patrón llamado Codo Real dan la distancia de la Tierra a la Luna, el diámetro del Sol, la distancia de la Tierra al Sol, etc. Además, su interior no está completamente descubierto; hay fuentes que dicen que la Pirámide tendría siete cámaras que, según las tradiciones egipcias, se corresponderían con los siete planetas capitales, los siete reinos de la naturaleza, etc.
La situación geodésica de la Pirámide, su orientación, sus proporciones externas e internas, los ángulos que forman sus paredes y cámaras ocultas y muchos otros datos mostraban las claves esenciales de la astronomía, geografía y sociología, de las leyes y de la política, de la historia filosófica y religiosa, así como de la fisiología y de la psicología. En la Gran Pirámide están codificados los grandes principios y las leyes del Cosmos así como la relación del ser humano con los mismos.
CONSIDERACIONES EN TORNO A SU CONSTRUCCIÓN. ¿FUE KEOPS REALMENTE?
Ante todo esto surge la pregunta: ¿quién lo hizo, cómo y cuándo? Consideremos en primer lugar la postura oficial y más aceptada.
La arqueología oficial atribuye a la Gran Pirámide una antigüedad de unos 4600 años, y se habría realizado bajo el gobierno del segundo faraón de la Cuarta Dinastía Keops, hijo de Snefru. Hay dos razones para atribuir a Keops la Pirámide: el relato de Herodoto y el descubrimiento de un cartucho que supuestamente contenía el nombre de Keops dentro de la Pirámide.
Herodoto nos muestra a este faraón como un auténtico tirano que cerraría templos y prohibiría sacrificios para emplear al pueblo de forma despiadada en la construcción, llegando a decir que prostituyó a su propia hija con el fin de obtener recursos para la Pirámide. Herodoto dice que en su construcción se emplearon grupos de 100000 personas que se relevaban cada tres meses. Se habría tardado 10 años en construir el terraplén y las infraestructuras necesarias que facilitarían la posterior construcción, en 20 años más, de la Pirámide propiamente dicha.
El relato de Herodoto ofrece, cuanto menos, razonables dudas. Hay que tener en cuenta que cuando Herodoto visitó la Gran Pirámide en el Siglo V a.C., ésta ya llevaba allí como mínimo más de dos mil años, suponiendo que la construyera efectivamente Keops. Es decir, que Herodoto no llegó a un monumento recién construido o que llevara unos pocos siglos. Además, el viajero griego se limita a recoger las narraciones que sus guías le cuentan. Prestemos atención a lo que él mismo nos dice al respecto: ...si alguno hubiere a quien se hagan creíbles esas fábulas egipcias, sea enhorabuena, pues no salgo fiador de lo que cuento, y sólo me propuse por lo general escribir lo que otros me referían.... Es evidente que muchas veces los Sacerdotes egipcios tenían muy buen sentido del humor.
En realidad Herodoto se encontró con los mismos interrogantes que hoy nosotros nos encontramos. Por ejemplo Diodoro de Sicilia, otro historiador que visitó Egipto en el siglo I a.C., recibió otras indicaciones distintas a las recibidas por el griego, pues le dijeron que los constructores fueron Armoeus, Ammosis e Inaron. Comenta el propio Diodoro: ...como dice la gente del lugar, desde los tiempos en que se levantó el edificio hasta el día de hoy han transcurrido más de mil años, y hay quien afirma que los años pasados llegan a los tres o cuatro mil....
Existen muchas leyendas árabes que sitúan la construcción de la Pirámide en reyes considerados míticos por la arqueología oficial como son Harmais, Saurid o Idris. El cronista árabe Ben Wasif Sah Al-Katib en su obra Noticias sobre Egipto y sus maravillas dice que el rey Saurid fue uno de los reyes de ese periodo en que Egipto fue habitado por semidioses y del que hablan sacerdotes egipcios como Manetón. Este rey mandó construir las dos grandes pirámides de Guiza para conservar en ellas todos los secretos de la humanidad ante la amenaza de un diluvio que vio en sueños y que acabaría con buena parte de los vivientes.
La otra prueba para atribuir su construcción a Keops fue el dudoso descubrimiento del inglés Howard Vyse de un cartucho con el nombre de Keops en la última cámara de descarga de la Pirámide. Vyse era un coronel retirado del ejército británico que, como él mismo afirma en su diario, buscaba la fama y el éxito que lo reconciliaran con su familia y la alta sociedad inglesa. De ahí su marcha a Egipto en busca de algún gran descubrimiento. Pero el tiempo pasaba y el presupuesto se le acababa y no encontraba nada. Hasta que un buen día logró al fin el éxito que buscaba al "descubrir" un cartucho con el nombre del faraón Keops. La noticia se difundió a nivel mundial.
Resulta extraño que la Pirámide no contenga una sola inscripción en su interior salvo ésta. El Doctor Samuel Birch, especialista en jeroglíficos, fue quien dio la primera voz de alarma al extrañarse de que el cartucho estuviese escrito en caracteres semihieráticos, un tipo de escritura de jeroglíficos lineales que no existían aún en la época del Imperio Antiguo, y de Keops por tanto. Otros expertos acusaron a Vyse de haber copiado la inscripción de un libro, que para más inri estaba equivocado, trasladando Vyse el error en su copia. Sin embargo, desde entonces y a pesar de la polémica, la egiptología oficial se ha aferrado fuertemente a esta prueba para atribuírsela a Keops.
Una importante prueba en contra de la autoría de Keops la constituye la Estela del Inventario, descubierta por el fundador del museo del Cairo, el francés Auguste Mariette, en la cual el mismo Keops indica que la Pirámide ya estaba allí desde mucho tiempo atrás y que él se limitó a restaurarla y a construir una de las pequeñas que se encuentran junto a la Gran Pirámide, la de una de sus mujeres, Henutsen. Los egiptólogos desdeñan esta prueba y la consideran una falsificación hecha por sacerdotes posteriores para deslegitimar a los gobernantes de la cuarta dinastía. También esta estela hace referencia a la existencia de la Esfinge desde mucho tiempo antes, lo que corroboran algunas dataciones geológicas que la sitúan varios miles de años antes de la aparición de Kefrén, su supuesto constructor.
Además, otro elemento que hace dudar de Keops como autor es el hecho de que lo único que se conserva del mismo es una pequeña estatuilla. Si no fuera por la atribución que se le hace de la Gran Pirámide este faraón hubiera pasado inadvertido.
A este respecto dice H.P. Blavatsky: la Doctrina Secreta enseña que Keops pudo construir cualquier otra pirámide, pero no la que lleva su nombre.
CONSTRUCCIÓN
La egiptología oficial atribuye la construcción de la Pirámide a base de fuerza bruta, rampas, trineos, grúas y otros artilugios rudimentarios. Existe la teoría de la utilización de diversos tipos de rampas para ir subiendo los bloques empujados por hombres. Estas teorías tienen un gran problema, y es que a medida que la pirámide aumentase se requeriría o aumentar el ángulo de estas rampas, lo cual sería contraproducente, o ir alargando las rampas, lo cual sería en extremo difícil ya que llegaría un momento en el que se necesitaría más material para construir la misma rampa que el necesario para la pirámide.
Herodoto habla de otra forma, que consistiría en la utilización de pequeñas máquinas formadas con tablones de madera que levantarían los bloques y los trasladarían de escalón en escalón. Ahora bien, subir bloques de 6 toneladas por medio de tablones de madera ya es difícil, pero mover tales bloques en cornisas que a veces tienen una anchura de 15 cm. parece a todas luces imposible. Ante esto aparecen una serie de objeciones:
Si la Pirámide tiene unos 2,5 millones de bloques de piedra y se hizo en 20 años como le dijeron a Herodoto, se deberían colocar 125000 bloques por año (2,5 mill/20). Si se suponen 300 días laborables, cada día se deberían colocar 416.6 bloques, o lo que es lo mismo y suponiendo 12 horas de trabajo al día, se deberían poner 34 bloques a la hora o 1 bloque cada dos minutos.
Algo que no encaja es que, en la fecha en que se sitúa la construcción de la Pirámide, se estipula que Egipto estaba en la Edad de Piedra, que vivían con un precario desarrollo agrícola, con un incipiente pastoreo, la rueda estaba recién inventada, vivían en chozas de junco y adobe, y ¿no tuvieron otra cosa que hacer que construir una pirámide cuya precisión desconcierta a los ingenieros modernos y para la que se exigen profundos conocimientos de matemáticas y arquitectura?
Contra la imagen popular de miles de esclavos trabajando de forma forzada en el arrastre de bloques se alza el hecho de que Egipto no llegó nunca a albergar a más de 12 millones de personas. Si de ahí se descuentan las mujeres, niños, ancianos, administradores, enfermos, el ejército, artesanos, agricultores, quedarían no más de 500000 personas. Harían falta otros 200 o 300000 hombres que los vigilasen (no había armas de fuego) continuamente. Estos y otros problemas organizativos y de logística descartan la hipótesis de los esclavos que vemos en las películas de Hollywood empujando bloques. Además es ignorar la concepción de la vida de los egipcios, impregnada de una elevada moral.
El historiador alemán Herman Junker dijo: No ha dejado de maravillarme comprobar que en el Egipto antiguo la familia constituía la base social, al igual que la amistad y el buen trato a los inferiores se tenía como algo natural. El poderoso consideraba una obligación ineludible socorrer a los pobres y oprimidos. Si examinamos las decisiones de los reyes y faraones, podemos comprobar que la mayoría de ellas constituyen un ejemplo de rectitud y humanidad (...). Por eso el esclavo egipcio, si es que podemos llamarlo de esta manera, nunca se separaba de su amo, porque sabía que formaba parte de una familia...
A mediados de la década de los 80, los japoneses, un pueblo de los más avezados en cuestiones tecnológicas, intentaron construir una réplica más pequeña de la Gran Pirámide. Pero pese a utilizar maquinaria moderna, el problema pudo más que ellos y abandonaron el proyecto.
Hay una leyenda árabe muy antigua que se refiere a una extraordinaria hoja de papel, en la que se habían escrito unas ciertas palabras sagradas. La hoja fue unida a un pesado y voluminoso bloque de granito, en el cual se habían grabado ciertos dibujos mágicos. Tras dar un martillazo a todo el conjunto, pudo ser transportado por una sola persona, gracias a que había perdido tanto peso que ofrecía casi el de una pluma. ¿Desgravitación de masas pétreas?
Otros autores apuntan a la posible utilización por los egipcios de tecnología basada en el sonido de alta frecuencia.
INTERROGANTES TECNOLÓGICOS
Egipto está lleno de interrogantes en cuanto a los procedimientos tecnológicos con los que contaron. Nos encontramos ante monumentos colosales y de una gran precisión; y pese a las muchas excavaciones realizadas, no se han encontrado las herramientas con las que se pudieron realizar estas obras. Y las encontradas resultan a todas luces insuficientes, pues cortar bloques de granito con herramientas de bronce equivale a cortar mármol con unas tijeras. Veamos varios ejemplos escogidos entre muchos:
Los egipcios trabajaron con una precisión admirable en algunas de las rocas más duras que existen, como son el granito y la diorita. Hay multitud de asombrosas perforaciones a lo largo de Egipto. A la entrada de la Pirámide de Keops, por ejemplo, hay una en la que la distancia entre vuelta y vuelta de taladro es de 2,5 mm. Nosotros con taladros de punta de diamante sólo podemos conseguir una distancia por vuelta de 0,05 mm. De los taladros no hay ni rastro.
En la Gran Pirámide las piedras interiores han sido selladas con yeso. Ahora bien, sabemos que el yeso seca muy rápido, casi instantáneamente, y esas piedras están situadas a 80, 90 o 100 metros de altura. Hoy sería imposible alinear de forma simétrica bloques de varias toneladas en los 2 ó 3 minutos que el yeso permitiría antes de secarse.
Según cateos radiológicos modernos, los egipcios cortaron piedras de diorita con cortafríos de cobre, lo que equivale a cortar una barra de hierro con un cuchillo de madera. Sólo hay dos posibilidades: o bien que los egipcios dieron al cobre una dureza superior a la del diamante, o que habían ablandado la piedra hasta darle la textura de una madera blanda.
El Sarcófago de la Cámara del Rey está cortado con una precisión de 5 micrones, 5 milésimas de milímetro, sobre 1,90 metros de alto. Es decir, que le dieron una precisión óptica como la de hoy día. Sin embargo, los instrumentos empleados no aparecen por ningún lado.
Solamente el revestimiento de la Gran Pirámide consta de 25000 bloques. Estos bloques son 25000 piezas ópticas, es decir, hechos con perfección óptica. Para hacer el espejo de 5 metros de diámetro del gran telescopio de Monte Palomar en EE.UU., una obra de equivalente perfección de nuestra cultura, se tardaron más de 5 años y se rompieron 11 espejos.
FINALIDAD
Sobre la finalidad de la Pirámide se ha especulado mucho. Punto de referencia para los agrimensores egipcios, gigantesco reloj de sol, observatorio astronómico, puerto para naves espaciales...¡se ha dicho de todo!; pero la postura aceptada por la egiptología es que la Pirámide era la tumba del faraón Keops y el sarcófago de la Cámara del Rey habría contenido su momia antes de que fuera saqueada.
Esto no deja de ofrecer problemas, pues nunca se ha encontrado la momia de un faraón dentro de una pirámide. Incluso se han encontrado pirámides invioladas, como la del faraón Sekhemjet, que provocó gran sorpresa entre los descubridores al revisar su sarcófago y ver que allí no había momia ninguna. Análisis químicos posteriores confirmaron la total ausencia de restos orgánicos. Al faraón Snefru, padre de Keops, se le atribuyen tres pirámides. ¿Para qué necesitaría tres tumbas?
Hay indicios suficientes como para al menos considerar seriamente los siguientes puntos en torno a la Gran Pirámide: a) Que es la primera y más antigua de Egipto, además de la más perfecta. b) Que se habría construido mucho antes de lo que se cree por mano de egipcios, pero no por los del periodo del Egipto histórico conocido, sino por otros más antiguos que éstos. c) Estos egipcios tenían unos conocimientos y una tecnología (además de un desarrollo moral) que jamás llegaron a alcanzar las generaciones posteriores.
-La Doctrina Secreta. H.P. Blavatsky. Ed. Luis Cárcamo.
-Isis sin velo. H.P. Blavatsky. Eyras.
-Magia, Religión y Ciencia para el Tercer Milenio. Jorge A. Livraga. Ed. NA.
-El mensaje oculto de la esfinge. Colin Wilson. Círculo de Lectores.
-Las Pirámides de Egipto. Emmanuel Barceló. Edimat.
-Todo sobre las pirámides. Mark Lehner. Destino.
-Las pirámides de Egipto. I.E.S. Edwards. Crítica.
-http://www.ctv.es/USERS/carlos_orion/lagran-III.htm
-http://www.portalmix.com/misterios/monograficos/piramides/temploestelar
-Documental Escribamos de nuevo la historia. J.J. Benítez.
-Documental Las siete maravillas del mundo. Antonio Jurado

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