A R T Í C U L O S_

 

 
DE ÉSTE Y OTROS MUNDOS

Delia Steinberg Guzmán

«La solución, pues, está en nosotros, en este mundo, en el nuestro, por muy relacionado que esté con otros mundos y otras formas de vida. Aquí están los malhechores y aquí están los salvadores: basta con mirarnos al espejo».

 LAS DEBILIDADES DEL PASADO

Los que escriben la Historia no siempre han sido justos al valorar a los hombres del pasado. para estos antecesores nuestros en el tiempo son buenas todas las críticas y es corriente atribuirles cuanto infantilismo mental haga falta con tal de resaltar los logros, la inteligencia y la capacidad del hombre moderno.

Este hombre prelógico concebía un mundo animado y vitalizado por fuerzas naturales y, del mismo modo que alzaba los ojos al cielo en busca de explicaciones, los hundía en el fondo de la tierra para imaginar infiernos y monstruos indescriptibles. Así, las piedras, los árboles, los animales, el aire, las aguas, todo estaba lleno de dioses terroríficos o hermosos, reflejos de los miedos y los anhelos cotidianos.Hablar entonces de este y de otros mundos era absolutamente normal: uno y otros eran ampliamente desconocidos y ampliamente divinizados.

 LA FORTALEZA DEL PRESENTE SE DERRUMBA

Los siglos fueron pasando y los avances técnicos y científicos proporcionaron una nueva visión de las cosas. La Tierra pareció más pequeña en cuanto pudo descubrirse y rasurarse en todas direcciones; creció el sentimiento humano del poder, que se extendió a las estrellas. La conquista espacial fue apenas una prolongación del ánimo del hombre que se sentía en posesión de la llave de la vida.

Sin embargo estos aportes no trajeron la felicidad ni la seguridad interior... ni tampoco la exterior. Al igual que el hombre antiguo, el hombre actual ha empezado a proyectar sus miedos y sus angustias, aunque no las divinice en figuras ideales. En todo caso, diviniza sus vicios y sus debilidades para encontrar una justificación psicológica.

 LOS OTROS MUNDOS

Es evidente que la gente no está satisfecha. Por una razón u otra que, curiosamente no se alcanza a discernir, nadie está contento con lo que tiene ni consigo mismo.

¿Por qué? O de una manera más simple: ¿dónde están los culpables? ¿Podemos acaso reconocer que el error está en nosotros, que hemos equivocado el camino, que escogimos metas inexistentes o que empleamos medios incorrectos? No, hace falta mucho valor para reconocer los errores, y el valor no es precisamente una de las virtudes del presente.

Así, aparecen los culpables extraterrestres o los salvadores extraterrestres. O bien el problema nos llega desde afuera porque nosotros somos buenos, o bien la solución nos llega desde afuera porque nosotros somos incapaces de encontrarla.

Es interesante detectar la proliferación de libros, películas, historietas y relatos en que intervienen seres de otros mundos bajo los más diversos aspectos.

A veces hombres indefensos, espantados ante el mal y el poder que proviene de lejanos planetas; personajes de horror que sólo buscan la destrucción de la humanidad y la desolación en la Tierra.

 ¿LA VERDAD ESTA AQUI O MAS ALLA?

Como vemos, los siglos corren y muchas cosas cambian a nuestro alrededor, pero el alma humana avanza con pasos más lentos. Por momentos, incluso, parece retroceder, para cobrar nuevo impulso y volver a avanzar, pero siempre con dificultades.

Objetivamente considerado, ¿qué diferencia hay entre aquellos antiguos que hablaban de otros mundos y localizaban sus dioses en aquellos misteriosos parajes, y las modernas mentalidades que vuelcan su miedo y su ignorancia en seres extraterrestres dotados de poderes superiores a los humanos? Apenas diferencias de matiz, debidos a la época y los sitios.

En todo caso, los antiguos no siempre dirigieron su mirada al espacio infinito para proyectar su desesperanza. Al contrario, todavía subsisten enseñanzas tradicionales que relacionan inteligente y profundamente el desarrollo de todos los planetas del Sistema Solar; estableciendo lazos entre unos y otros, y entre los seres vivos de unos y otros.

Sin embargo, ni entonces ni ahora estas relaciones entre los mundos fueron ni pueden ser soluciones a nuestros problemas.

Hermanos o no de otros seres planetarios, cada cual ha de ganar el dominio de su propia conciencia y el manejo de su propia voluntad. Nadie puede regalar ninguno de estos dones; lo único que se puede hacer es señalar el camino y los medios para recorrerlo, la meta y las ventajas de la meta. Nadie camina ni llega a la meta en el lugar de otro.

La solución, pues, está en nosotros, en este mundo, en el nuestro, por muy relacionado que esté con otros mundos y otras formas de vida. Aquí están los malhechores y aquí están los salvadores: basta con mirarnos al espejo.

La guerra de las galaxias existe en el interior de cada hombre que esté dispuesto a combatir las sombras y los monstruos del mal; los héroes valientes y decididos viven también en el corazón de quienes, lanzados a la batalla, descubren que pueden hacer más de lo que imaginaban y que nunca habían utilizado el riquísimo caudal de energías y esperanzas que estaba aletargado a la espera de una señal.

La verdad está aquí y allá, en este y en otros mundos; de lo contrario no sería verdad. Pero puede encontrarse aquí, en la Tierra y puede hallarla cada uno de los hombres que inicie la búsqueda y conquista de la Sabiduría.

© 2008 DERECHOS RESERVADOS - NUEVA ACRÓPOLIS BOLIVIA