A R T Í C U L O S_
|
||
|
FILOSOFÍA DE LA CIENCIA M. Soledad de Jorge Filosofía como todos sabemos significa amor a la sabiduría. Es filósofo quien ama al conocimiento. Por otro lado y lejos de todas las definiciones demasiado complejas diríamos que la ciencia la constituyen una serie de disciplinas que nos permiten conocer mejor a la naturaleza y el mundo. Una vieja enseñanza egipcia utilizaba la pirámide como modelo para llegar a al cúspide de la evolución. Si la pirámide se observa desde su base, ofrece cuatro caras evidentemente distintas que parten hacia arriba; son como caminos diversos que aparentemente llevan a fines diversos también. La vía de la Religión ha de ser una forma efectiva de unión del hombre consigo mismo, con los demás hombres y con Dios. La cuarta vía es la vía de la ciencia que ha de experimentar con un espíritu abierto siguiendo con ello un camino de acercamiento progresivo a la Verdad. La ciencia no crea lo que descubre, sino que descubre las eternas Leyes de la Naturaleza. Como vemos, existe una filosofía de la ciencia que es la que nos lleva a la búsqueda de la Verdad, la misma búsqueda que veíamos que era la esencia de la filosofía. La ciencia se convierte así en una forma de filosofía con un sistema y método propio que la caracteriza. Y ¿para qué nos sirve esta filosofía de la ciencia? dijimos que la ciencia es una suerte de conocimientos y una metodología que nos permite inferir leyes generales de la naturaleza. Sin embargo, cuando la ciencia está abocada únicamente a la explotación irracional de la naturaleza, desencadena la explotación irracional de los hombres. La naturaleza no solamente debe ser aprovechada por la ciencia para conocer sus leyes generales, sino que debe ser ante todo interpretada. Por ejemplo, nos rodean árboles que el botánico puede estudiar, puede clasificar, puede darles nombres en latín, inglés, español; pero lo que es más importante y l oque debe enseñar es la sabiduría que subyace dentro de estos árboles; se debe mostrar que de alguna manera estos seres inmóviles y verdes son un símbolo de la Sabiduría de Dios y de la armonía del Cosmos. La ciencia nos tiene que ayudar a poder descubrir e interpretar las leyes que se encuentran en la naturaleza y que rigen al hombre como parte de ella. Para que así pueda el ser humano conocerse y mejorarse. Como decía el Prof. Fernando Schwarz, no basta con saber por qué salta un electrón a una capa superior a la que se halla al ser excitado por una energía externa equivalente a la diferencia energética de esas capas, sino saber ¿en qué me afecta ese conocimiento en mi vida?, ¿cómo aplicarlo?, ¿cómo puedo saltar a un nivel conciencial superior?, ¿qué energía hay que poner en juego para ello?, ¿cómo se puede propiciar un cambio profundo, un salto cualitativo propio y para la Humanidad, que no presente posteriores caídas, que sea sostenible? En fin, ¿cómo “ser” a la par que se “existe” y se reconocen en el quehacer científico tanto las leyes mecánicas como los motores ocultos que mueven al hombre, la Naturaleza y el Mundo? Y para terminar quisiera que nos quedemos con unas palabras del fundador de Nueva Acrópolis que dice así: “No es el desarrollo tecnológico el que envilece al hombre, sino que su deterioro moral es previo, y es el que le inclina fatalmente a buscar en los bienes materiales y en el poderío económico la única fuente de felicidad”. |
||
© 2008 DERECHOS RESERVADOS - NUEVA ACRÓPOLIS BOLIVIA |
||