A R T Í C U L O S_

 

La baraja de cartas, resto del antiguo juego del Tarot
Maria Dolores Fernandez Figares 

El origen de estas Cartas ha sido siempre muy controvertido y hay muchas versiones sobre el mismo. Los primeros testimonios de barajas aparecen en el siglo XIII, en plena Edad Media. Nos encontramos que en el Sínodo de Worcester (Inglaterra) se las menciona, ya que los obispos recomiendan a sus clérigos "que no jueguen al deshonesto juego del rey y la reina". En España, Alfonso XI el Justiciero, igualmente recomienda a sus nobles que no jueguen a las cartas. Todos estos testimonios parecen demostrar que el juego de las cartas era un hábito bastante extendido en aquella época, aunque no existen pruebas sobre en qué consistía exactamente, si se utilizaban sólo los 56 arcanos menores o también se incluían los 22 mayores.

EL TAROT DE MARSELLA
Pero cuando en el siglo XVIII aparece el famoso "Tarot de Marsella", empezamos a tener algunos elementos que nos ofrecen más datos. Era una baraja completa, de 78 cartas, iluminada a mano, donde al parecer un tal Fournier inmortalizó una serie de figuras recogidas de alguna extraña tradición teórica sobre las mismas. Como, por ejemplo, Court de Guebelin, uno de los grandes estudiosos del tema, en 1718 compara analógicamente las figuras del Tarot de Marsella, con las teologías y simbolismos de las antiguas religiones.

Court de Guebelin analiza el origen de la palabra "Tarot" y ofrece dos posibles acepciones: una egipcia que vendría de "Tar" y "Ro", que significa "el camino real", y otra meramente cabalística, en el sentido de que a través de sus claves numéricas sería un resumen de todas las cosas. Y llega a afirmar que esas colecciones de cartas que aparecieron en Europa tras el Tarot de Marsella son copias de copias, del perdido libro egipcio de Hermes Thot, el más profundo y antiguo tratado esotérico que conoció la Humanidad.

La palabra "naipe" parece también tener origen indostánico, a través de la palabra "nabab", que significa algo así como rey o virrey, curiosa relación ya que el rey es una de las figuras de la baraja.

Así, pues, de forma bastante comprobada incluso por la misma naturaleza de los símbolos que aparecen en las cartas, se apunta al origen egipcio del Tarot. Y se dice que los gitanos, en base a su relación racial con los egipcios y los hindúes a la vez, fueron los introductores de la baraja en Europa, aunque también está la opinión de los que afirman que los árabes, en su función de puente entre Oriente y Occidente, realizaron esa tarea en la Edad Media.

LOS CUATRO PALOS

Los resumimos en Oros (diamantes), Copas (corazones), Espadas (picas) y Bastos (tréboles), con sus diferentes variedades en las barajas.

Los Oros, hasta el siglo XVIII aparecían con la forma de pentaclo, es decir, la estrella de cinco puntas, dentro de un círculo, que era una de las imágenes de la rueda, que sugiere el simbolismo de la actividad y el movimiento para el palo de Oros.

Los Bastos también tienen todo un simbolismo. Expresan la autoridad, el poder, la voluntad, la fuerza, la juventud.

Las Espadas se refieren a la inteligencia creadora; tienen relación con los hijos, como resultado de la unión del lingam y el yoni, elementos vertical uno y horizontal el otro.

Las Copas tienen quizás un simbolismo más complejo, como algo pasivo, receptivo. Es el emblema de la mujer o de la dama y nos recuerda el Graal, el cáliz de la última cena, la matriz cósmica, etcétera. Su oponente van a ser los Bastos, que es el elemento activo por excelencia dentro de los cuatro palos. Y si la Copa es la representación simbólica de la dama, de la madre, los Bastos representan al padre, el caballero, o el rey en las cuatro figuras.

Hay también referencias a los elementos de la Naturaleza. Y así los elementos acuáticos van a estar en las Copas, la tierra va a estar en los pantaclos o los Oros, el aire van a ser las Espadas y el fuego, los Bastos.

Y así todos estos conceptos simbólicos, cuando el "oficiante" - como le podríamos llamar - va a echar las cartas, tiene que jugar con ellos, tiene que jugar con el significado de los palos en sí y con el de los números.

UTILIZACION ADIVINATORIA

Todas las civilizaciones antiguas han utilizado combinaciones de números y figuras con fines adivinatorios. Podríamos citar aquí el I Ching de los chinos, auténtico tratado cósmico y compendio de conocimiento que ofrece hasta claves genéticas.

Así, el Tarot, debido a esa complejidad de relaciones conceptuales que se establecen alrededor de sus series, es un instrumento muy utilizado.

Hay tratados que explican con detalle los pormenores que deben observar los "echadores de cartas". Como el que indica que el oficiante tiene que bañarse tres veces seguidas, ponerse ropa limpia, que tiene que barajar las cartas, sin manipularlas, es decir, de manera circular, para que el fluido que sale de sus manos circule libremente entre las cartas.

Por su parte, los llamados "oyentes" tienen que estar a una distancia prudencial unos de otros, tienen que esperar a que el fluido se "sedimente" sobre las cartas, las que deben permanecer sobre la mesa antes de que nadie las toque.

Hay varias técnicas para echar las cartas. La más frecuentemente utilizada, por ser la más sintética quizás, es la que indica que se deben echar las cartas en forma de cruz: primero la carta de la izquierda, después la de la derecha, después arriba y, por último, abajo, comprendiendo que la carta que está a la izquierda nos muestra las situaciones desagradables, a la derecha las favorables, la que está arriba el pasado, y la que está abajo el futuro. Se recomienda además echar una quinta carta, que será la suma pitagórica de los valores numéricos de todas las cartas y resultaría verdaderamente la carta clave, resumen y síntesis de todas las demás. Este sistema simple de adivinación utiliza solamente los Arcanos Mayores.

Pero hay otra forma, según la cual las cartas sobre la mesa se disponen formando un semicírculo, o dos filas de doce cartas cada una, que se leen en grupos de a dos, o en grupos de a cuatro, o en grupos de a seis. Luego hay otros sistemas, como el del círculo completo, o con doce cartas, una boca arriba y otra boca abajo, o utilizando la baraja completa, en círculos concéntricos divididos en doce ciclos, referidos a las casas zodiacales, etc.

Quizá el significado verdadero y profundo de las cartas es probablemente el que no se sabe leer. Analizando los tratados y explicaciones que existen sobre el tema, da la impresión de que se quedan cortos los intérpretes y los entendidos en el asunto, con lo que ello está queriendo decir que, desgraciadamente, el mensaje esotérico se ha perdido o no se tiene en cuenta. Y, sin embargo, es lo más importante, puesto que si el individuo quiere averiguar algo sobre sí mismo o sobre su futuro, es mucho más interesante para él que lo busque en su mundo interior y en sus vivencias profundas que es donde precisamente el lenguaje de los Tarots se hace elocuente.

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