A R T Í C U L O S_
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LA DEMOCRACIA En la actualidad, el mayor insulto que se le puede aplicar a una persona o institución, por cuanto la moda impone que todo –lo sea, lo aparezca o no los sea en absoluto- deba denominarse “democrático”. Al respecto quiero ofrecer unas aclaraciones. La democracia tiene la virtud de propiciar esa inexcusable libertad individual por la cual cada uno es dueño de buscar sus experiencias, tallar su propia existencia, desarrollar sus ideas y sentimientos, y aprender a vivir en sociedad. Hasta aquí todo resultaría maravilloso, pero los inconvenientes surgen desde los primeros pasos. Porque es difícil saber vivir en sociedad y porque la mayoría prefiere defender sus derechos antes de dejar sitio a los derechos de los demás. Porque vivir y dejar vivir, respetar y respetarse son elementos fundamentales de la educación que, desgraciadamente, no se imparten en ningún momento. Porque se confunde la libertad del espíritu y sus manifestaciones con una desordenada anarquía en que, más que democracia, parecemos retrotraernos a la “ley de la selva” o “el poder del más fuerte”. A continuación plantearemos unas sugerencias que hemos bebido en los filósofos clásicos y consideramos suficientemente válidas como para ser tomadas en cuenta en nuestro mundo actual. Todos tenemos derecho a vivir decentemente, a adquirir conocimientos, a trabajar, a elegir libremente a nuestro derrotero, a expresar nuestro mundo interior. Sí… pero ¿hemos adquirido conocimientos válidos, hemos aprendido a trabajar, sabemos elegir en diferentes circunstancias, hemos enriquecido nuestro mundo interior, hemos madurado nuestras opciones? Hoy se exige cada vez más perfeccionamiento para desempeñar un puesto de trabajo; cada vez se requiere una mayor especialización. Sin embargo, se cree que en el terreno de la política, la democracia salva, por el solo valor de la palabra, el vacío de conocimientos que tenemos al respecto. Desconocemos ideas, doctrinas, fundamentos de partidos o personas, pero debemos decidirnos por unos u otros… Desde luego, la poca o manipulada información que recibimos, no puede ser una poyo suficiente para una eficaz determinación en este terreno… Sí, la libertad es maravillosa, pero la naturaleza nos enseña que son libres quienes verdaderamente aprendieron a vivir, que la libertad no está reñida con el orden, el concierto armonioso, con la jerarquización que pone las cosas en un solo sitio, con el respecto y el eclecticismo. |
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