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La influencia de Nicolás de Cusa en Giordano Bruno

   gb    Giordano Bruno

Nicolás de Cusa ________________ Giordano Bruno


Nicolás de Cusa y Giordano Bruno son pensadores de un tiempo muy peculiar: la transición del medioevo a la modernidad, sin embargo no se conocieron, ya que mientras el Cardenal y diplomático de la Iglesia romana (Nicolás de Cusa) murió en 1464, mientras que Bruno fue declarado hereje por esta Iglesia, nacería en 1548.
Podemos considerar a Cusa como uno de lo precursores del Renacimiento, mientras que el filósofo de Nola, cuyo nombre verdadero era Felipe Bruno, fue un hijo de ésta época. Sin temor a equívoco ambos filósofos están ligados para siempre en la concepción que desarrollaron sobre el Infinito, probablemente Bruno conoció la obra de Cusa cuando era novicio dominico, en la biblioteca del monasterio de San Domenico donde en ese entonces estaría recluido, antes de revelarse y comenzar su época de filósofo itinerante.  
Su filosofía es clara y se basa en principios tradicionales  (en el sentido de René Guénon). No parece sin embargo  ser filósofo  demasiado leído  en nuestro tiempo, sin duda  por  su  estilo y por la dificultad para poder hallar muchas de sus obras, escritas a modo de diálogos entre varios personajes, lo que no agrega fluidez a sus escritos ni se  adapta  a los gustos modernos. Giordano Bruno en sus comienzos fue influenciado por el pensamiento neoplatónico y admiraba la teoría copernicana. Además de  otros elementos provenientes  del estoicismo  y misticismo como del monadismo. Según Ferrater Mora  en Giordano Bruno la mónada es la verdadera sustancia de las cosas, el "mínimo" simple e irreductible a cualquier otra entidad, es esencia del individuo pero de un individuo que no está literalmente aislado y separado del resto sino en comunidad esencial con ese resto. Por ello también Dios es monas monadum, (la Mónada de las mónadas o la Mónada Suprema). Esto lo  conduce  a defender con vehemencia las doctrinas de la infinitud del univer­so y de la pluralidad de los mundos. El universo es concebido por él no como sometido a un destino rígido sino como algo en permanente  cambio  y evolución siguiendo un orden  fijado  desde  la eternidad. Lo superior y lo inferior están ligados por una sola y misma vida que es infinita e inagotable. En esto se acerca a  los Upanishads  hindúes  y al Hermetismo Tradicional al destacar  el misterio de la Unidad.
Siguiendo sin duda los pasos de su  inspirador Nicolás de Cusa del cual Giordano Bruno se consideró discípulo y seguidor, afirmaba el Nolano: "Si  no hubiese infectado su genio la vestidura del sacerdote, ese  genio hubiese no solo igualado sino superado al de Pitágoras". Cusa retoma la idea de la evolución cosmogónica, para la cual Dios, en lugar del motor inmóvil y omniperfecto de la Escolástica, se basa en el movimiento, que también emplea para sus relaciones con el mundo. El mundo es evolución divina, por lo que cobra mayor importancia. Por último, el hombre muestra vestigios de Dios y del movimiento en la esencia de su capacidad cognoscitiva. Estos elementos, el valor del mundo y del hombre pasan a ser esenciales en la filosofía renacentista que entonces despuntaba.En cuanto a su Teoría del Conocimiento, distingue cuatro grados: los sentidos, que proporcionan imágenes confusas e incoherentes; la razón, que las diversifica y ordena; el intelecto, razón especulativa que las unifica; y por último, la contemplación intuitiva, que permite la comprensión de la unidad de los contrarios. Podemos resumir las proposiciones filosóficas que se encuentran en sus obras:

1. Doctrina de las conjeturas. La verdad está por encima de nuestro conocimiento y el conocimiento de que esto es así constituye la primera ciencia. Esta es la idea de "docta ignorantia", es decir, la sabiduría como reconocimiento de los límites del conocimiento. Toma de Pseudo Dionisio su teología negativa y el camino al Deus absconditus: para aspirar al saber de la unidad suprema es necesario que el hombre prescinda de las afirmaciones positivas, desprendiéndose del conocimiento de los contrarios.

2. Doctrina de la "coincidentia oppositorum". Dios, por ser infinito, está por encima de lo que es y de lo que no es y en El se encuentran ambas dimensiones y todas las oposiciones que se dan entre los seres. Es la unidad suprema, que exige del alma la contemplación intuitiva, más allá del conocimiento, la cual la lleva al conocimiento de Dios.

3. Doctrina del "posset". Todo lo que existe es posible. La posibilidad debería ser anterior y posterior al ser en acto. En Dios se dan las dos. Dios no es ni mero ser ni mero poder ser, sino "posset", es decir, poder ser que ha llegado a ser de un modo real y absoluto.

4. Doctrina de la complicación y de la explicación. Al ser todo posible en Dios, es la complicación de todas las cosas, de ahí que la diferencia entre Dios y el mundo sea sólo relativa. Dios con respecto al mundo no tiene más ser, sino que lo tiene de otro modo. El mundo es manifestación de Dios y en él reside el principio de su unidad y orden; es el "máximo concreto y compuesto".
En su obra se encuentran antecedentes de la idea de Giordano Bruno sobre el infinito, simbolizada en la frase "Dios es una esfera cuyo centro se encuentra en todas partes y la circunferencia en ninguna" afirmación que se encontraba ya en un tratado hermético del siglo XII, titulado "Liber XXIV philosophorum", de Clemens Bacumker.Infinitud espacial y temporal  del universo corresponden  a  la infinitud de Dios, donde coinciden  y  se sintetizan los opuestos y que está por su naturaleza infinitamen­te por arriba del mundo aún cuando se halle presente también  en la materia y   fuera de esta, siendo la causa inmanente  de todo. El universo está penetrado de vida y es él mismo vida, un organismo infinito que contiene a los organismos  particulares que son  los infinitos mundos, los infinitos sistemas  solares análogos al nuestro. Lo que rige a esta infinitud de mundos es la misma Ley pues Dios es uno y está presente en todas las cosas y seres de todos los reinos (mineral, vegetal, animal y humano), en suma  es siempre la misma vida, el mismo espíritu y orden y,  en suma, el mismo Dios. El  universo visible y sensible es para Bruno la sombra  de la Unidad, del Principio pero también de la posibilidad total que no conoce  contradicción ni límites. El parentesco estrecho  con  la doctrina  de  los Upanishads y con el hermetismo  tradicional  es aquí innegable y hace para nosotros evidente que Giordano Bruno estuvo en contacto con fuentes iniciáticas, aún cuando no podamos precisar  cuales  y  en que momento de su vida.
Marcelo E. Zabala.

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