A R T Í C U L O S_

 

Giordano Bruno
El Caballero del Infinito

Excelente producción del cine italiano, en el que se intenta mostrar los últimos 8 años de la vida de Giordano Bruno, cuando después de muchos años de viajes por Europa, escribiendo, discutiendo con los doctores de la distintas universidades, siendo perseguido y teniendo que escapar, y siempre con la idea de retornar a Italia, su tierra natal, Bruno tenía la certeza de que si llegaba al Papa podría exponer sus ideas revolucionarias. Movido por esa ilusión retorna Bruno, tras la invitación de Giovanni Mocenigo a Venecia. Sin embargo el destino para él era otro.
Muy bien lograda en esta producción la ambientación. Venecia del siglo XVI, donde una sociedad corroída por la ignorancia y la ambición de poder, las notorias discrepancias de la autoridad eclesiástica veneciana con la de Roma, quedan claros en la forma en que se llevan adelante los procesos contra los considerados “herejes”. La total pérdida de valores y la que se resalta en la parte inicial de la cinta, la corrupción y exagerada exacerbación de la concupiscencia, a través de la prostitución y la liviandad del manejo de este tema en las cortes. Es de esperar, en un ambiente de esta naturaleza, que el pensamiento de un filósofo de la talla de Bruno, sea no sólo acusador sino revelador de la más profunda ignorancia en la que se manejaba los temas cruciales que preocupan al hombre, al filósofo y  de los que derivarían una correcta construcción de la sociedad, justa, unitaria, ecléctica, sin fanatismos de ninguna especie.
Nos llama la atención sin embargo, que al típico estilo Hollywood se busque un artificio de atracción a través de ciertas escenas algo eróticas, intentando, bajo el mismo esquema americano, poner la figura de Bruno, como si estuviera más bien apegado a la satisfacción de los apetitos carnales y menos preocupado de lo filosófico, aún más relevante todavía este hecho, dado que los arranques pasionales los realiza portando la sotana dominicana. Quizás aquí quiso mostrar el director, la simpatía que a pesar de todo mostraba Bruno con la Religión oficial. Sin embargo, a pesar de la sorpresa, es normal que en estos tiempos de valores perdidos y poco claros, siempre se busque en los personajes históricos, no sus virtudes, no el legajo que dejaron a la humanidad, no sus enseñanzas, sino se busque dónde se equivocó, o cuales son sus inclinaciones sexuales o cualquier otra bajeza del estilo.
Para los cinevidentes posiblemente no queden claras las características, personalidad y sabiduría de Bruno en esta cinta., en especial si no se conocen sus obras. Allí parece que el director obvió, excepto por algunos discursos, mostrar con claridad el pensamiento bruniano aunque sea basados en los aspectos más relevantes, sin llegar a abarcarlo todo. Se hizo, más bien, mucho énfasis en el proceso y la intransigencia de los inquisidores, simplemente, como quizás habrá sido, tomar frases sueltas, que alejadas de su contexto, no dicen nada coherente excepto los argumentos que necesitó la Inquisición para la sentencia.
Si bien, no puedo darme el lujo de hacer una crítica desde el punto de vista técnico, pero creo que el film es un poco lento, quizás por la mala influencia que tenemos del dinamismo de Hollywood, o quizás por el poco conocimiento de cine. Cabe resaltar sin embargo que en el aspecto de vestuario, música, el personaje mismo que hace el papel de Bruno, como los ambientes de las cortes y las cámaras de tortura son clarificadoras y bastante buenas.
Valga esta película como aporte para poder resaltar y lograr una verdadera reivindicación de la figura de uno de los más grandes mártires del pensamiento renacentista, símbolo de la libertad de pensamiento y la libertad de conciencia. Estamos felices, que en nuestra querida ciudad, hayamos logrado tener un monumento de tan ilustre filósofo.
Esperamos que con esto, hayamos podido otorgar y clarificar algo del pensamiento de la tradición filosófica que finalmente es ello lo que mueve la historia.

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